En los tiempos que vivimos
la música, como todas las cosas, se ve atraída por la tecnología.
Música y Tecnología conviven tanto en la creación como, por supuesto,
en la interpretación, grabación y difusión musical. Estamos acostumbrados
a tener la música grabada en ficheros mp3 en nuestro ordenador, incluso
las partituras en formato pdf para poder imprimirlas o enviarlas por
correo electrónico en cualquier momento. Del ordenador al oído. Pero,
¿y viceversa? ¿Sería posible inventar un programa de ordenador que
nos permitiese manipular una composición musical compleja para extraer
de ella sus características? Las diferentes voces, notas, ritmos, timbres,
¡e incluso el título y autor! Puede parecer sencillo, pero no lo es.
Un comienzo sería el reconocimiento
de una melodía: identificar las notas, el ritmo, y compararlo con miles
de fragmentos de obras musicales para obtener información básica como
el título y autor. Cuando el usuario es capaz de introducir algunas
notas musicales de la misma a través de un teclado, la solución está
próxima. Musipedia (http://www.musipedia.org/ - The Open Music Encyclopedia,
en inglés) lo intenta resolver. A veces basta con un trocito de una
parte conocida de una pieza musical; el programa propone unas soluciones,
y permite interpretar la obra completa seleccionada.
Más complejo es el servicio
realizado por midomi (http://www.midomi.com/ - en español), que puede reconocer
los títulos de las canciones por la entonación de algunas estrofas
del tema que cantemos. Se basa en un algoritmo denominado 'Multimodal
Adaptive Recognition System', que considera factores como el ritmo de
entonación, la velocidad del fraseo, las pausas y el contenido de lo
cantado. La base de datos con la que se compara contiene millones de
piezas, y en parte ha sido creada mediante aportaciones de los propios
usuarios. Por cierto, es una excelente herramienta para descubrir
plagios, ¡incluso en música clásica histórica!.
Visto lo difícil y limitado
de los sistemas de reconocimiento musical, es especialmente valioso
comprobar que poco a poco se va desvelando la revolución que se avecina.
Es todo un hito importante en la tecnología musical: por primera vez,
un archivo de audio polifónico puede descomponerse en sus notas
individuales, y estas pueden manipularse libremente. Miren, miren...
http://www.hispasonic.com/videos/direct-note-access-celemony
Y la metamorfosis hombre-máquina
se agudiza conforme se inventan artilugios como el de Mick Grierson
(Universidad de Londres), que ha desarrollado una interfaz que permite
tocar notas musicales con sólo pensar en ellas. El usuario debe ponerse
un casco elástico -parecido a un gorro de baño- que está cubierto
de electrodos. El fundamento del sistema es el mismo que en los electroencefalogramas:
los distintos tipos de actividad cerebral estimulan a distintos subconjuntos
de electrodos a través del cráneo. La señal no es muy precisa, pero
sí lo suficiente para algunas aplicaciones como ésta, donde basta
con una discriminación muy cualitativa. El casco no puede distinguir
entre las actividades cerebrales asociadas a pensar una nota u otra,
sino que detecta un cambio inconsciente en la actividad cerebral (la
aparición de una onda p300) cuando aparece la nota deseada en la pantalla
del ordenador. El ordenador se encarga entonces de ejecutarla.
Si todo esto nos asombra...
¡es que quizás no somos capaces ni de imaginar lo que está por venir!
Seguiremos informando. |